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Tratamiento de hongos mediante láser

Las infecciones por hongos en las uñas, también denominadas onicomicosis, suelen ser infecciones crónicas y progresivas. Aunque no suelen causar dolor, estas infecciones, suponen una patología con un componente estético muy importante, ya que el engrosamiento de la uña, la distrofia, los cambios de color, la presencia de detritus o sedimento bajo las mismas, hacen que éstas, desde un punto de vista cosmético se vuelvan antinaturales y causen complejo a las personas que las padecen.

Las onicomicosis están causadas principalmente por tres grupos de hongos: dermatofitos, levaduras y mohos, aunque son los primeros, los que suelen invadir las uñas, ya que tienen una especial apetencia por la queratina de éstas. Las levaduras, al contrario, no tienen afinidad por la queratina y no suelen afectar a uñas sanas, pudiendo infectarse como consecuencia de una inflamación crónica de las partes blandas que rodean la uña, alterando ésta e invadiéndola después. Los mohos, tampoco son queratolíticos, invadiendo uñas con lesiones previas o que han recibido traumatismos. Los hongos generalmente se contagian por contacto entre personas o superficies contaminadas (duchas públicas, gimnasios, piscinas, etc.). En otras ocasiones se trasmiten a partir de animales ya infectados (gatos, perros, conejos) o portadores. Por último, hay variedades que se contagian al contaminarse alguna herida con reservorios presentes en suelos donde haya agua, tierra y plantas.

En ocasiones la infección de las uñas se encuentra asociada a infecciones de la piel (“pie de atleta”), cuestión muy importante a tener en cuenta a la hora de instaurar un tratamiento adecuado y evitar las reinfecciones. Existen varios tipos descritos de onicomicosis, aunque por regla general los signos clínicos que muestran una infección en la uña suelen ser: cambio de color de la lámina ungueal (blanquecino, amarillento e incluso marronáceo), despegamiento de la uña, engrosamiento e irregularidad de la superficie, fragilidad con aparición de surcos y estrías, presencia de hiperqueratosis o callosidad bajo la lámina ungueal, presencia de detritus o sedimento bajo la uña acompañado de mal olor, etcétera.

El diagnóstico de las onicomicosis, aunque pueda parecer sencillo, precisa de la realización de pruebas complementarias como son los cultivos. No todas las patologías que aparecen en las uñas, son infecciones por hongos y es por ello que los tratamientos fracasan. Hay que realizar cultivos para confirmar si existe o no infección. No basta con realizar un cultivo “convencional” ya que se ha demostrado que en el 40% de los casos existen falsos negativos, es decir que puede haber infección aunque el cultivo diga que no existe. Es por ello, por lo que además de realizar correcta y adecuadamente la toma de muestra para el cultivo, en base a un protocolo, hay que realizar pruebas más específicas y sensibles, como son las pruebas de biología molecular para identificar el ADN del hongo. En nuestro centro realizamos la toma de muestra y la procesamos trasladándola a un laboratorio especializado donde se realiza el cultivo convencional y la prueba de detección del ADN del hongo con una sensibilidad de más del 90% de resultados fiables. Por esto, es conveniente realizar un cultivo que confirme clínicamente la presencia del hongo, antes de iniciar cualquier tratamiento.

Tradicionalmente, los tratamientos de las onicomicosis son dos: tópico, con la aplicación de lacas y barnices sobre la uña y oral, mediante la ingestión de fármacos durante un tiempo determinado. En ambos casos, se ha demostrado efectividad, pero la realidad clínica hace que sean tratamientos que demuestran un gran porcentaje de incumplimiento terapéutico por parte del paciente. En primer lugar, las lacas o barnices, suelen ser efectivas en casos leves con poca afectación. Requieren de una gran constancia por parte del paciente pues son tratamientos largos y en ocasiones incómodos.

El tratamiento oral, el cual ha demostrado gran efectividad en casos más severos, tiene el inconveniente de que son medicamentos con numerosas interacciones farmacológicas y con algunos efectos adversos. Su prescripción requiere en ocasiones de la necesidad de realización de analíticas sanguíneas previas y posteriores al tratamiento, para el control de la función hepática y renal. Es por ello, por lo que se siguen buscando nuevas alternativas de tratamiento para estas patologías. Entre estas nuevas opciones, se encuentra el uso de la tecnología láser. En los últimos años, han sido muchos los avances en este campo. Cada vez son más los sistemas empleados para conseguir objetivos como: una depilación permanente, la eliminación de varices y capilares, la eliminación de manchas, el rejuvenecimiento tisular y remodelado del contorno corporal, la eliminación de arrugas, la mejoría de la flacidez, el tratamiento de cicatrices, etcétera. También en el tratamiento de los hongos se ha avanzado de una manera eficiente.

La luz láser es un tipo de radiación electromagnética, la cual interacciona con el tejido donde se aplica, consiguiendo el efecto deseado. Esta interacción consiste en la transmisión de calor al tejido diana (fototermolisis selectiva), en este caso la melanina del hongo, destruyendo éste, sin por ello dañar las estructuras y zonas circundantes. La terapia con láser en el tratamiento de la onicomicosis es un procedimiento relativamente novedoso. El mecanismo de acción podría combinar directamente los efectos fungicidas del láser, con modificaciones inducidas en el sistema inmune del huésped y cambios selectivos, causando daño celular y fotoinactivación de los propios hongos.

En nuestro centro, hemos sido pioneros en el tratamiento con láser de la onicomicosis. En nuestro afán por conocer la tecnología y ofrecer la mejor alternativa al tratamiento de los hongos, comenzamos con su uso a mediados del año 2011 utilizando dos láseres Nd-YAG y en la actualidad, estamos empleando un láser de diodo de onda continua. Después de estos años de experiencia, estamos más cerca de ofrecer un tratamiento definitivo para resolver estas afecciones ungueales.

Aún así diremos que el láser no es la panacea. En nuestro caso, hemos desarrollado un protocolo propio de trabajo y después de varias investigaciones, estamos convencidos de que en un 80% de los casos se cura la infección. Dependerá también de muchos factores. Lo que sí es cierto es que los hongos no se eliminan con una sola aplicación de láser. Son necesarias mínimo cuatro sesiones y en función de la severidad del cuadro, podrían ser convenientes algunas más. También en ocasiones, es necesario complementar el tratamiento de láser, con la aplicación de soluciones y lacas ungueales que eviten las reinfecciones, las cuales desgraciadamente, representan el principal inconveniente de la curación definitiva de la onicomicosis.

Si quiere recibir asesoramiento al respecto del tratamiento o resolver cuantas dudas tenga en relación al tratamiento con láser de los hongos, no dude en ponerse en contacto con nosotros.

Le estamos esperando en Clínica del Pie Embajadores.


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